Por unanimidad, los diputados locales aprobaron la reforma al artículo 123 de la Constitución Política Mexicana, la cual establece la disminución progresiva de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, una medida que fue respaldada previamente en el Congreso de la Unión. Esta decisión representa un cambio significativo en la legislación laboral mexicana, buscando mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y alinearse con estándares internacionales de trabajo. Desde diversas bancadas se reconoció el impacto positivo que tendrá esta reducción en la calidad de vida y el tiempo libre de millones de empleados en el país, aunque también se señalaron retos y aspectos que quedaron pendientes por discutir.
La diputada local de Movimiento Ciudadano (MC), Karla Perales, destacó que la propuesta fue originalmente impulsada por su partido, el llamado partido naranja. Sin embargo, manifestó su inconformidad debido a que, durante el debate legislativo, los legisladores del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) no incluyeron la propuesta de otorgar dos días de descanso por cada semana laboral, lo cual era una de las demandas principales de su iniciativa. Perales subrayó que la reducción de la jornada es un avance, pero insistió en la importancia de garantizar descansos adecuados para los trabajadores, por lo que llamó a continuar buscando mejoras en este sentido.
Por su parte, el legislador local de MC, Alejandro Alcántara, afirmó que la reducción de la jornada laboral permitirá a las personas disponer de más tiempo para capacitarse, emprender nuevos proyectos o convivir con sus familias. Alcántara remarcó que, en la actualidad, la mayoría de las y los trabajadores dedican la mayor parte de su tiempo al trabajo, lo que limita otras áreas de desarrollo personal y familiar. Según el legislador, la reforma representa un paso importante hacia el equilibrio entre la vida laboral y personal, y podría tener efectos positivos en la productividad y bienestar de la sociedad mexicana.
La diputada local del Partido Acción Nacional (PAN), Claudia Lilia Luna Islas, comentó que la reforma, aunque positiva, es insuficiente, ya que la reducción de la jornada se implementará de manera progresiva a partir de 2028. Además, Luna Islas advirtió sobre posibles afectaciones fiscales para los trabajadores, especialmente aquellos que perciben más de un salario mínimo, pues podrían verse obligados a pagar mayores cantidades de Impuesto Sobre la Renta (ISR) por concepto de horas extras. Hizo un llamado a revisar estos aspectos y a fortalecer la protección de los derechos laborales desde una perspectiva integral.
En tanto, la diputada local del Partido Nueva Alianza de Hidalgo (Panalh), Mónica Reyes, celebró que esta reforma representa un acceso progresivo a derechos laborales que no se habían actualizado en décadas. Reyes señaló que para llegar a este acuerdo fue necesario dialogar con diferentes grupos laborales y representantes del sector empresarial, logrando así un consenso que prioriza el bienestar de los trabajadores. La reforma estipula que la jornada laboral se reducirá de manera progresiva hasta alcanzar las 40 horas semanales para el año 2030, con el objetivo de garantizar que por cada seis días laborados, se otorgue al menos un día de descanso. Asimismo, se establece que las horas trabajadas en exceso deberán pagarse al doble, lo cual, según los legisladores, beneficiará directamente al sector laboral y sentará las bases para futuras mejoras en la legislación mexicana.





